Alternativas seguras a aplicaciones comunes

Alternativas seguras a aplicaciones comunes

Muchas veces actuamos de manera inconsciente cuando navegamos por internet y hacemos uso de aplicaciones y servicios digitales. No llegamos a plantearnos cuáles son las opciones más seguras, las que mejor garantizan nuestra privacidad, o las que mejor protegen nuestros datos.

De hecho, las aplicaciones que más popularidad han ganado en los últimos años y cuyo uso más se ha generalizado no se caracterizan precisamente por ser adalides de la seguridad, ni por ser muy confiables a la hora de garantizar la privacidad y el uso transparente y legítimo de la información que les suministramos a través de nuestras interacciones.

Las vulneraciones de datos en las aplicaciones más comúnmente utilizadas y en las redes sociales de uso más extendido son cada vez más frecuentes, convirtiéndose ésta en una cuestión más y más alarmante a medida que la digitalización de muchos servicios y gestiones avanza. La necesidad de exigir y aportar alternativas seguras que garanticen la seguridad y la buena gestión de los datos se está convirtiendo en algo cada vez más importante, especialmente a medida que el uso de la tecnología se extiende desde sectores como el de la comunicación hasta otros como el entretenimiento, la banca o el comercio.

Aplicaciones seguras

El intercambio seguro de información es una cuestión que, en los últimos años, se ha destapado como uno de los grandes problemas a los que usuarios tienen que enfrentarse, y parece que lo que se ha visto hasta ahora no es más que la punta del iceberg. Numerosos estudios y medios han sacado a la luz que aplicaciones de la relevancia de Whatsapp, Instagram, Facebook Messenger, Telegram o Snapchat, aun prometiendo el cifrado y la destrucción de los mensajes que enviamos, permiten seguir accediendo a la información que se trasmite a través de sus plataformas, y operan con ella a espaldas de sus clientes.

A pesar de que la mejor precaución para no ser víctimas de ataques de ciberdelincuentes siempre será la de no compartir datos personales, información sensible o contenido comprometido a través de servicios de servicios de mensajería digital (o, en su defecto, borrarlo automáticamente una vez lo hayamos enviado), lo cierto es que existen alternativas con mayor capacidad de protección diseñadas para salvaguardar la integridad de nuestras comunicaciones.

Aplicaciones de mensajería como Wickr Me, Cipherbond, Wire, Threema, Kaymera proporcionan opciones de cifrado, encriptación y detección de riesgos más avanzados que las opciones comunes previamente mencionadas. Además, en la mayoría de los casos, ni identifican al usuario, ni registran las comunicaciones, ni permiten recuperar la información de los contactos.

Algo parecido ocurre en el ámbito de los buscadores. Google es, sin duda, la opción por excelencia, la que lleva la delantera en cuanto a la búsqueda de información en línea. Pero esto no quiere decir que sea la única, ni mucho menos la mejor (al menos en lo relacionado con cuestiones de defensa de la privacidad o de legitimidad y transparencia en la recolección y organización de datos). Opciones como DuckDuckGo o IxQuick nacen con el compromiso de mantener la privacidad de sus usuarios, y operan sin almacenar los datos de búsqueda, borrando la información relacionada con esas búsquedas ya sea inmediatamente o pasado un tiempo de inactividad. 

Existen soluciones de VPN gratuitas o que prometen privacidad y luego están obligadas a conservar registros de la actividad de sus usuarios, otras alternativas como ExpressVPN no guardan registros de navegación de sus usuarios.

Lo mismo ocurre en el plano de los suministradores de servicios de correo electrónico. Opciones como Gmail o Hotmail son muy comunes, pero otras, como OpenMailBox, Tutanota, ProtonMail o Criptext, ofrecen mayores garantías en cuanto a seguridad, encriptación y privacidad.

Como vemos, las alternativas son diversas y no hay más que investigar un poco para encontrar opciones que ofrecen servicios de calidad sin poner en riesgo nuestra información y la privacidad de nuestros datos. Si queremos evitar riesgos innecesarios relacionados con estas cuestiones y mantenernos en el anonimato digital, no nos conformemos con lo establecido: busquemos, analicemos, comparemos y quedemos con las plataformas que garanticen, de veras, nuestros derechos.

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