Por qué apostar por el césped artificial

Por qué apostar por el césped artificial

Si tienes un jardín y estás pensando en arreglarlo de manera definitiva y no sabes si apostar por el cuidado del mismo de un modo natural o por colocar césped artificial, te contamos las ventajas de optar por éste último para despejar tus dudas.

Ahorro de agua

El ahorro de agua es más que considerable si se tiene en cuenta que con 150 m2 de césped, se pueden llegar a necesitar hasta 279.000 litros de agua en sólo un año. Por ello, apostar por el cesped artificial significa ahorrar agua de manera considerable, ya sea en una empresa, en un ayuntamiento en el caso de los espacios comunes, o en una casa particular.

Además de no malgastar un bien tan valioso como el agua ahorrarás y mucho en tu factura de agua. Tanto, que dicho ahorro puede llegar a ser del 70%, ya que no tendrás que drenar para mantener tu césped en perfectas condiciones.

Mantenimiento menor

El césped artificial requiere un mantenimiento mucho menor. Y esto puede tener muchas ventajas.Tan sólo tendrás que cepillar un poco de vez en cuando y retirar las hojas que puedan caer. En el caso de que el uso del césped sea bastante intenso es recomendable hacer un mantenimiento profesional cada uno o dos años.

Siempre perfecto

El césped artificial, más allá de la época del año en la que nos encontremos, siempre estará con una apariencia perfecta; algo que no pasa si se mantiene el césped natural, ya que entonces es posible que aparezcan huecos, se amarillee en las zonas en las que incide mucho el sol, etc.

No requiere pesticidas

Lograr mantener un césped natural perfecto requiere un mantenimiento importante, además de una serie de fertilizantes y la utilización de pesticidas más que notable. Además de cortar y regar constantemente.

Apostar por el césped artificial

El uso de estos productos químicos son altamente contaminantes y dañan el medio ambiente, algo que no necesitarás si recurres al uso de césped artificial. En definitiva, el césped artificial es respetuoso con el medio porque no emite CO2 y tampoco requiere el riego que sí necesita la opción de césped natural.

Ahorro de dinero

Como comentamos, el césped artificial no requiere ser regado ni tampoco un gran mantenimiento, lo que se traduce en un gran ahorro de dinero. Esto hace que la inversión realizada en un primer momento en su instalación se recupere pronto. Además el precio del césped artificial no es elevado; el precio por metro cuadrado de césped artificial está en unos 33€ más IVA. Esto también depende de los materiales y la mano de obra

En el caso de que el césped artificial se instale en zonas públicas, la reducción de costes se traduce en menos impuestos de los ciudadanos dedicados a tal fin y que pueden ir a otras partidas.

Más tiempo para ti 

Apostar por un césped artificial no requiere de mantenimiento prácticamente, por lo que esto se traduce en que tendrás más tiempo para ti.

El tiempo de mantenimiento que sí requiere un césped natural podrás dedicarlo en otros fines y actividades, como por ejemplo apostar por la decoración por medio de jardineras acero corten, macetas, etc.


En el caso del acero corten, es lo mejor para ello, ya que es resistente a todo tipo de clima. Estas jardineras estarán siempre en perfecto estado. Además, añaden una estética muy original.

Perfecto para todo tipo de climas

Da igual la climatología que haga en tu ciudad; el césped artificial se adapta a todo tipo de ubicaciones y temperaturas. Al contrario de lo que ocurre con el césped natural al llover no se convertirá en lodo y resiste cualquier inclemencia del tiempo perfectamente.

Además, hay que tener en cuenta que el césped natural no crece de manera homogénea. Necesita la luz solar para crecer y su aparición en las zonas de sombra es sumamente complicada o, prácticamente, imposible. Si apuestas por el césped artificial no tendrás este tipo de problemas. Lucirá perfecto siempre y en todas las zonas en las que se instale.

Durabilidad

Un césped artificial de calidad es duradero. Tanto, que puede tener una vida útil de hasta 15 años. En su duración dependen ciertos factores como si se ubica en zonas de paso o de poco tránsito y si se le hace un mantenimiento correcto o si, por el contrario, no.

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