BepiColombo llegará a Mercurio el 21 de noviembre tras ocho años de viaje: qué ocurrirá y por qué es una misión histórica
La misión espacial BepiColombo entrará en órbita de Mercurio el próximo 21 de noviembre de 2026, después de ocho años viajando por el Sistema Solar interior y recorriendo aproximadamente 9.900 millones de kilómetros. La nave, desarrollada conjuntamente por Europa y Japón, afronta una de las maniobras más complejas de su trayectoria: reducir su velocidad lo suficiente para quedar atrapada por la gravedad del planeta más cercano al Sol.
El acontecimiento marcará el inicio de una nueva etapa para la exploración de Mercurio. Por primera vez, dos sondas científicas estudiarán simultáneamente el planeta desde órbitas diferentes, investigando su superficie, su enorme núcleo metálico y el misterioso campo magnético que todavía desconcierta a los científicos.
La llegada no terminará el 21 de noviembre. Las dos naves permanecerán inicialmente unidas y se separarán entre el 9 y el 10 de diciembre. Después realizarán nuevas maniobras hasta alcanzar sus órbitas definitivas, antes de comenzar las observaciones científicas regulares en abril de 2027.
Cuándo llegará BepiColombo a Mercurio
La Agencia Espacial Europea (ESA) ha fijado el sábado 21 de noviembre de 2026 como fecha prevista para la inserción orbital de BepiColombo alrededor de Mercurio.
Ese día, el conjunto formado por las dos sondas científicas deberá realizar una maniobra decisiva para abandonar su trayectoria de aproximación y quedar capturado gravitacionalmente por el planeta.
La operación no equivale a un aterrizaje. BepiColombo permanecerá en el espacio, girando alrededor de Mercurio para realizar observaciones desde diferentes alturas.
Las fechas principales de esta última etapa son las siguientes:
| Fecha | Acontecimiento previsto |
| 20 de octubre de 2018 | Lanzamiento de BepiColombo |
| 3 de septiembre de 2026 | Separación del módulo de transferencia |
| 21 de noviembre de 2026 | Inserción en órbita de Mercurio |
| 9-10 de diciembre de 2026 | Separación de las sondas europea y japonesa |
| 16 de diciembre de 2026 | Liberación del escudo protector de Mio |
| Marzo de 2027 | Llegada de la sonda europea a su órbita científica |
| Abril de 2027 | Inicio previsto de las operaciones científicas |
Las fechas corresponden al calendario de operaciones previsto y pueden modificarse si las condiciones técnicas lo requieren.
El 21 de noviembre será el momento de la captura orbital, mientras que diciembre marcará la separación de los dos vehículos destinados a estudiar el planeta.
Qué es BepiColombo y por qué viaja con dos sondas
BepiColombo es una misión desarrollada conjuntamente por la Agencia Espacial Europea y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA).
Su nombre homenajea al matemático e ingeniero italiano Giuseppe Colombo, conocido como Bepi Colombo, cuyas investigaciones contribuyeron al desarrollo de las técnicas de navegación interplanetaria.
La misión está formada por dos sondas científicas con funciones diferentes:
- Mercury Planetary Orbiter (MPO): vehículo europeo encargado de estudiar la superficie, la composición, el interior y el entorno inmediato de Mercurio.
- Mercury Magnetospheric Orbiter (Mio): sonda japonesa especializada en investigar el campo magnético y su interacción con las partículas procedentes del Sol.
Ambas han viajado juntas durante gran parte de la misión, protegidas y transportadas por una estructura común.
Esta configuración permite estudiar Mercurio desde dos perspectivas complementarias.
Mientras MPO analizará principalmente el planeta, Mio observará cómo interactúa su entorno magnético con el espacio circundante.
Por qué se necesitan dos naves en lugar de una
Mercurio presenta una característica excepcional: pese a ser un planeta relativamente pequeño, posee un campo magnético global generado en su interior.
Este campo interactúa continuamente con el viento solar, formado por partículas cargadas que llegan desde el Sol.
La respuesta de la magnetosfera cambia dependiendo de la actividad solar y de la posición de observación.
Con dos sondas trabajando simultáneamente, los científicos podrán comparar mediciones tomadas en distintos lugares.
Esto ayudará a distinguir los cambios provocados por el paso del tiempo de aquellos relacionados con la posición de cada instrumento.
También permitirá relacionar los procesos magnéticos con las características del planeta.
Por qué BepiColombo ha tardado ocho años en llegar a Mercurio
Mercurio es el planeta más cercano al Sol, pero alcanzar su órbita resulta extraordinariamente complicado.
A primera vista, podría parecer que viajar hacia el interior del Sistema Solar debería ser más sencillo que enviar una nave hacia planetas lejanos.
Sin embargo, el principal problema no es la distancia, sino la velocidad.
Una nave lanzada desde la Tierra conserva buena parte de la velocidad orbital de nuestro planeta alrededor del Sol.
Para entrar en órbita de Mercurio necesita modificar considerablemente esa trayectoria y reducir su energía orbital.
Si no lo consigue, puede sobrevolar el planeta y continuar viajando alrededor del Sol sin quedar atrapada por su gravedad.
Nueve sobrevuelos planetarios para reducir la velocidad
BepiColombo ha utilizado una compleja combinación de propulsión eléctrica y asistencias gravitatorias.
Durante su viaje realizó nueve sobrevuelos planetarios:
| Planeta | Número de sobrevuelos |
| Tierra | 1 |
| Venus | 2 |
| Mercurio | 6 |
| Total | 9 |
Las asistencias gravitatorias permitieron modificar progresivamente su trayectoria sin depender exclusivamente de grandes cantidades de combustible.
Los últimos sobrevuelos de Mercurio se produjeron en 2024 y enero de 2025.
Durante estas aproximaciones, los instrumentos científicos también pudieron obtener información sobre la superficie y el entorno del planeta.
La misión ha recorrido aproximadamente 9.900 millones de kilómetros, una distancia muy superior a la que separa directamente la Tierra de Mercurio.
Esto se debe a que la nave no ha viajado en línea recta, sino siguiendo una compleja sucesión de órbitas alrededor del Sol.
La maniobra decisiva del 21 de noviembre
La inserción orbital será una de las operaciones más delicadas de toda la misión.
Desde septiembre de 2026, BepiColombo ya no utiliza el módulo que proporcionó la propulsión eléctrica durante su largo viaje.
Ese módulo, denominado Mercury Transfer Module (MTM), se separó correctamente el 3 de septiembre.
La nave europea MPO asumió entonces el control de la trayectoria del conjunto, utilizando sus propios propulsores.
El 24 de septiembre se realizó una corrección mediante un encendido de 8 minutos y 42 segundos, que produjo un cambio de velocidad de aproximadamente 11,4 metros por segundo.
Esta operación permitió comprobar que el sistema funcionaba correctamente tras la separación del módulo de transferencia.
Durante las semanas anteriores al encuentro con Mercurio están previstas nuevas correcciones para ajustar la trayectoria.
Qué ocurrirá si la maniobra tiene éxito
El 21 de noviembre, la nave deberá alcanzar una órbita alrededor de Mercurio con las condiciones necesarias para continuar las operaciones.
El objetivo no consiste todavía en situar cada sonda en su órbita científica definitiva.
Primero será necesario conseguir la captura orbital.
Después se iniciará una secuencia de ajustes y separaciones que se prolongará durante varios meses.
La operación será especialmente compleja porque se realizará a gran distancia de la Tierra y bajo unas condiciones de radiación solar mucho más intensas que las experimentadas por los satélites terrestres.
Las instrucciones deberán ejecutarse mediante procedimientos cuidadosamente programados y supervisados desde los centros de control.
Qué ocurrirá cuando las dos sondas se separen en diciembre
Una vez completada la inserción orbital, MPO y Mio continuarán temporalmente unidos.
La separación está prevista para los días 9 y 10 de diciembre de 2026.
La sonda japonesa Mio será liberada para comenzar las operaciones preparatorias en su órbita polar elíptica.
Posteriormente, el 16 de diciembre, MPO deberá desprenderse del escudo protector que ha permitido mantener a Mio protegida durante el viaje.
Después utilizará sus propulsores para seguir modificando su trayectoria hasta alcanzar su propia órbita científica.
El proceso de ajuste continuará durante los primeros meses de 2027.
Por qué las órbitas serán diferentes
Las dos sondas tienen objetivos científicos complementarios y necesitan observar regiones distintas del entorno de Mercurio.
MPO trabajará en una órbita polar relativamente próxima al planeta, adecuada para estudiar su superficie y su composición.
Mio utilizará una órbita polar mucho más alargada, que le permitirá investigar diferentes regiones de la magnetosfera.
Esta distribución aumentará la capacidad de la misión para estudiar simultáneamente el interior, la superficie y el entorno espacial de Mercurio.
Las dos sondas no permanecerán siempre cerca una de otra.
Después de separarse, operarán como vehículos independientes, aunque sus observaciones formarán parte de un mismo programa científico.
Qué descubrirá BepiColombo sobre Mercurio
La misión tiene varios objetivos científicos relacionados con algunas de las principales incógnitas del planeta.
Mercurio es el más pequeño de los ocho planetas del Sistema Solar y presenta características que todavía no se comprenden completamente.
Entre ellas destacan su enorme núcleo metálico, su campo magnético y la presencia de materiales volátiles en regiones cercanas a los polos.
BepiColombo utilizará instrumentos especializados para estudiar estos fenómenos con mayor precisión.
Investigar el enorme núcleo de hierro de Mercurio
Una de las características más sorprendentes de Mercurio es la proporción de su interior ocupada por el núcleo metálico.
A diferencia de otros planetas rocosos, Mercurio posee un núcleo extraordinariamente grande respecto a su tamaño total.
Los científicos todavía investigan cómo se originó esta estructura.
Entre las hipótesis propuestas se encuentran procesos relacionados con las condiciones de formación del planeta y con la pérdida de parte de sus materiales exteriores durante las primeras etapas del Sistema Solar.
BepiColombo permitirá estudiar con mayor precisión su campo gravitatorio, su rotación y otras propiedades físicas.
Estos datos ayudarán a construir modelos más completos de su estructura interna.
Resolver el misterio de su campo magnético
Mercurio posee un campo magnético global, una característica especialmente interesante debido a su tamaño.
El campo es mucho más débil que el terrestre, pero demuestra que existen procesos internos capaces de generarlo.
La misión investigará su estructura y sus variaciones.
Las mediciones simultáneas de MPO y Mio permitirán relacionar el comportamiento del campo magnético con las propiedades del interior del planeta y con su interacción con el viento solar.
Esta información también será útil para comprender la evolución magnética de otros planetas rocosos.
Buscar agua helada en los polos
Aunque Mercurio es el planeta más cercano al Sol, algunas regiones de sus polos pueden conservar temperaturas extremadamente bajas.
La explicación está en la escasa inclinación de su eje de rotación.
Determinados cráteres polares poseen zonas que permanecen permanentemente en sombra, sin recibir directamente la luz solar.
En estas regiones existen indicios de depósitos de hielo de agua.
BepiColombo ayudará a estudiar su distribución y las condiciones que permiten su conservación.
La investigación también permitirá conocer mejor cómo llegaron los materiales volátiles al planeta y cómo han evolucionado.
Qué instrumentos científicos lleva BepiColombo
La misión incorpora una amplia variedad de equipos para realizar observaciones desde diferentes perspectivas.
La sonda europea MPO dispone de once instrumentos científicos y experimentos, mientras que la japonesa Mio cuenta con cinco conjuntos instrumentales.
Entre los equipos más relevantes destacan:
| Instrumento | Función principal |
| BELA | Medir la topografía mediante un altímetro láser |
| MERTIS | Estudiar la composición mineralógica y las temperaturas superficiales |
| SIMBIO-SYS | Obtener imágenes y observaciones espectrales de la superficie |
| MPO-MAG | Medir el campo magnético |
| MIXS | Analizar la composición superficial mediante rayos X |
| PHEBUS | Investigar la exosfera de Mercurio |
| MPPE | Analizar partículas y plasma alrededor del planeta |
| PWI | Estudiar ondas electromagnéticas y fenómenos del plasma |
Estos instrumentos trabajarán conjuntamente para estudiar el planeta desde la superficie hasta su entorno espacial.
Una de las ventajas de la misión es que podrá relacionar diferentes tipos de mediciones obtenidas durante una misma etapa de observación.
Por ejemplo, las imágenes y los datos espectrales permitirán investigar la composición de una región, mientras que las mediciones topográficas aportarán información sobre su relieve.
El desafío de trabajar tan cerca del Sol
La elevada radiación solar constituye uno de los principales obstáculos técnicos de la misión.
Mercurio se encuentra a una distancia media del Sol de aproximadamente 58 millones de kilómetros, frente a los 150 millones de kilómetros de la Tierra.
Como consecuencia, la intensidad de la radiación solar que recibe es mucho mayor.
Las temperaturas superficiales pueden superar los 430 grados centígrados durante el día, mientras que durante la noche pueden descender hasta unos 180 grados bajo cero.
Los instrumentos de BepiColombo deberán soportar un entorno térmico especialmente exigente.
Cómo se protegen las sondas del calor
Los vehículos incorporan materiales aislantes, sistemas de control térmico y diseños que permiten disipar parte del calor recibido.
La nave europea MPO utilizará radiadores y sistemas específicos para mantener sus componentes dentro de los márgenes de funcionamiento.
Por su parte, Mio dispone de un diseño adaptado a las condiciones de radiación del entorno de Mercurio.
Durante el viaje, la sonda japonesa ha permanecido protegida por una estructura que será retirada después de su separación.
La protección térmica resulta fundamental para garantizar el funcionamiento de los instrumentos científicos durante las observaciones.
Qué papel tiene España en la llegada de BepiColombo
España participa en la misión a través de sus infraestructuras y de la colaboración científica de diferentes instituciones.
Uno de los elementos más relevantes es la estación de espacio profundo de Cebreros, en Ávila, integrada en la red de seguimiento de la Agencia Espacial Europea.
Esta instalación permite mantener comunicaciones con naves que se encuentran a enormes distancias de la Tierra.
La estación ha participado en el seguimiento de BepiColombo y en la recepción de señales durante las maniobras de aproximación a Mercurio.
En septiembre, fue una de las infraestructuras utilizadas para confirmar la separación del módulo de transferencia y comprobar el estado de la nave.
Por qué las comunicaciones con Mercurio son complicadas
Las señales de radio viajan a la velocidad de la luz, pero necesitan varios minutos para recorrer la distancia entre Mercurio y la Tierra.
Ese retraso impide controlar una nave interplanetaria como si fuera un vehículo manejado por radio a corta distancia.
Las operaciones deben planificarse con antelación y muchas maniobras necesitan sistemas automáticos capaces de ejecutarlas sin intervención inmediata.
Los equipos de control supervisan los datos recibidos y realizan ajustes cuando las condiciones lo permiten.
En la inserción orbital del 21 de noviembre, la capacidad para comprobar el comportamiento de la nave será especialmente importante.
Por qué BepiColombo es diferente de otras misiones a Mercurio
Hasta ahora, Mercurio ha sido uno de los planetas menos explorados mediante misiones espaciales.
La primera nave que lo visitó fue Mariner 10, que realizó varios sobrevuelos durante la década de 1970.
Décadas después, la misión MESSENGER permitió estudiar el planeta desde su órbita entre 2011 y 2015.
BepiColombo representa la siguiente gran etapa de exploración.
| Misión | Agencia | Principal aportación |
| Mariner 10 | NASA | Primeros sobrevuelos y observaciones cercanas de Mercurio |
| MESSENGER | NASA | Primera misión que orbitó Mercurio |
| BepiColombo | ESA y JAXA | Primera misión con dos sondas orbitando simultáneamente el planeta |
La principal diferencia es que BepiColombo combinará observaciones realizadas desde dos órbitas distintas.
Esto permitirá estudiar fenómenos que una sola nave tendría mayores dificultades para caracterizar.
También aportará instrumentos desarrollados con tecnologías más recientes y una cobertura científica complementaria a las misiones anteriores.
Cuándo comenzará BepiColombo a enviar datos científicos
La llegada a Mercurio no significará el inicio inmediato de todas las investigaciones.
Tras la separación de las sondas, será necesario completar los ajustes orbitales, comprobar los sistemas y preparar los instrumentos.
La fase científica regular está prevista para abril de 2027.
Esto no significa que la misión no haya obtenido información científica hasta ahora.
Durante el viaje y los sobrevuelos planetarios se realizaron observaciones que ya han permitido estudiar diferentes características de Mercurio y del entorno espacial.
Sin embargo, las investigaciones sistemáticas previstas para las órbitas científicas comenzarán después de completar la fase de puesta en servicio.
El periodo inicial permitirá verificar que las cámaras, espectrómetros, magnetómetros y demás instrumentos funcionan correctamente.
Los datos obtenidos se utilizarán posteriormente para desarrollar investigaciones sobre la superficie, la composición y el entorno magnético del planeta.
Qué ocurrirá si BepiColombo consigue entrar en órbita el 21 de noviembre
La captura orbital será uno de los momentos más importantes de la misión, pero no su final.
Una vez completada, comenzará una secuencia de operaciones que permitirá separar las dos sondas y situarlas en sus trayectorias científicas.
El acontecimiento marcará también la culminación de un viaje iniciado el 20 de octubre de 2018.
Durante estos ocho años, BepiColombo ha utilizado propulsión eléctrica, nueve asistencias gravitatorias y numerosas maniobras de navegación para aproximarse al planeta más cercano al Sol.
La misión llegará con objetivos científicos que van mucho más allá de fotografiar su superficie.
La verdadera importancia de BepiColombo reside en comprender cómo se formó Mercurio y por qué presenta características tan diferentes de las de otros planetas rocosos.
Las respuestas podrían ayudar a reconstruir algunos de los procesos que dieron origen al Sistema Solar y a comprender mejor la evolución de planetas situados cerca de sus estrellas.
El 21 de noviembre de 2026 será, por tanto, el comienzo de una etapa decisiva. Después de recorrer casi 10.000 millones de kilómetros, las dos sondas se preparan para estudiar un mundo relativamente próximo al Sol, pero que todavía conserva numerosos misterios sobre su formación, su interior y su relación con el entorno espacial.
