La NASA presenta los nuevos vehículos robóticos que prepararán la primera base permanente en la Luna
La NASA ha presentado los últimos avances de los vehículos robóticos que utilizará para preparar su futura base permanente en la Luna. El programa contempla el envío de exploradores capaces de buscar agua bajo la superficie, cartografiar terrenos desconocidos y transportar astronautas por el polo sur lunar. Los primeros ensayos sobre el terreno están previstos entre finales de 2026 y 2027, mientras que los vehículos tripulables deberán llegar a la superficie antes de las futuras misiones de alunizaje del programa Artemis.
La actualización, anunciada el 20 de octubre de 2026, detalla el desarrollo de tres tecnologías fundamentales: el robot explorador VIPER, el vehículo lunar CLV-1 de Astrolab y el rover Pegasus de Lunar Outpost.
La principal novedad es que estos vehículos podrán trabajar de forma remota antes de la llegada de los astronautas y, posteriormente, servir como medio de transporte durante las expediciones humanas. La agencia prevé que puedan recorrer hasta seis kilómetros diarios sin tripulación y transportar hasta 80 kilogramos de muestras científicas y herramientas cuando participen en misiones tripuladas.
Cómo serán los robots que prepararán la futura base lunar
La construcción de una instalación habitada en la Luna plantea dificultades muy diferentes a las de una base científica terrestre.
Los astronautas necesitarán desplazarse por un terreno cubierto de polvo abrasivo, atravesar zonas de iluminación extrema y trabajar en lugares donde las temperaturas pueden descender hasta los 203 grados bajo cero.
Para afrontar estas condiciones, la NASA está desarrollando una combinación de robots autónomos, vehículos controlados desde la Tierra y transportes diseñados para ser conducidos por astronautas.
Cada uno tendrá funciones diferentes.
| Vehículo | Función principal | Situación en octubre de 2026 |
| VIPER | Buscar agua y estudiar recursos del polo sur lunar | Construido y en pruebas finales |
| FLIP, de Astrolab | Probar componentes y estudiar el entorno lunar | Lanzamiento previsto para finales de 2026 |
| CLV-1, de Astrolab | Transportar astronautas y equipos | Desarrollo y pruebas de diseño |
| Pegasus, de Lunar Outpost | Transporte tripulado y exploración | Prototipos en evaluación |
| MAPP, de Lunar Outpost | Validar navegación y sistemas robóticos | Primera misión realizada; otra prevista para 2027 |
Estos vehículos forman parte de una estrategia de exploración escalonada.
Los primeros robots recopilarán información sobre el terreno y comprobarán si los sistemas funcionan correctamente. Después llegarán los vehículos preparados para transportar personas y materiales.
La intención es evitar que las primeras expediciones tripuladas tengan que explorar completamente a ciegas el territorio donde se pretende establecer la base.
VIPER: el robot de la NASA que buscará agua en la Luna en 2027
Uno de los elementos más importantes del programa es VIPER, cuyo nombre procede de Volatiles Investigating Polar Exploration Rover.
Se trata de un vehículo robótico diseñado para investigar la presencia y distribución de agua y otros materiales volátiles en el polo sur lunar.
La NASA tiene previsto enviarlo a la Luna en 2027 mediante un módulo de aterrizaje Blue Moon Mark 1.
Una vez en la superficie, el rover deberá recorrer más de 30 kilómetros, incluyendo regiones próximas a cráteres que permanecen permanentemente en sombra.
Estos lugares son especialmente interesantes porque sus temperaturas extremadamente bajas pueden favorecer la conservación de hielo de agua durante largos periodos.
Por qué es tan importante encontrar agua en la Luna
La disponibilidad de agua es uno de los factores que podrían determinar dónde y cómo construir una base lunar.
Transportar grandes cantidades desde la Tierra exige masa de carga, energía y dinero. Si se consiguiera aprovechar el hielo presente en la Luna, parte de esos recursos podrían obtenerse directamente sobre el terreno.
El agua tendría diferentes aplicaciones:
- Consumo humano, después del tratamiento adecuado.
- Producción de oxígeno mediante procesos de separación.
- Obtención de hidrógeno, que podría utilizarse junto al oxígeno como combustible.
- Apoyo a determinadas actividades científicas y técnicas.
- Reducción de la dependencia de suministros enviados desde la Tierra.
Sin embargo, detectar agua no significa que pueda extraerse inmediatamente de forma rentable.
Todavía será necesario conocer su concentración, profundidad, distribución y las dificultades técnicas para recuperarla.
VIPER ayudará precisamente a responder algunas de esas preguntas.
En qué fase se encuentra VIPER
El vehículo está completamente construido y se encuentra en el Centro Espacial Johnson, en Houston, donde continúa sometiéndose a las pruebas finales.
Antes del lanzamiento será trasladado al Centro Espacial Kennedy, en Florida.
Mientras tanto, los equipos del Centro Ames trabajan en simulaciones de los escenarios que podría encontrar el robot durante su misión.
Entre los aspectos que deberán evaluarse figuran las rutas de desplazamiento, la gestión de la energía y las operaciones cerca de regiones que nunca reciben luz solar directa.
CLV-1: el vehículo lunar que podrán conducir los astronautas
La compañía estadounidense Astrolab desarrolla el Crewed Lunar Vehicle 1 (CLV-1), un vehículo preparado para transportar astronautas por la superficie lunar.
Su diseño deriva de la arquitectura FLEX, creada para adaptarse a diferentes necesidades de transporte y exploración.
Una de sus características principales será la capacidad para operar en dos modalidades: conducido por astronautas durante las expediciones y controlado remotamente cuando no haya tripulación en la superficie.
Esto permitirá aprovechar el vehículo entre misiones humanas, en lugar de dejarlo completamente inactivo.
Qué pruebas se han realizado con el CLV-1
Astrolab ha entregado recientemente una maqueta del vehículo a Axiom Space.
Durante las pruebas, astronautas de la NASA utilizaron reproducciones de los trajes lunares del programa Artemis para evaluar diferentes aspectos del diseño.
Entre ellos se encuentran:
- Accesibilidad al vehículo con el traje espacial.
- Distribución del habitáculo y los puestos de conducción.
- Posición de los controles.
- Visibilidad de las pantallas.
- Comodidad de los astronautas durante las operaciones.
Estas evaluaciones permiten detectar dificultades antes de fabricar los vehículos destinados a viajar al espacio.
Una maniobra aparentemente sencilla, como sentarse o alcanzar un control, puede convertirse en un problema cuando se utiliza un traje presurizado.
Por ello, la ergonomía es un factor fundamental en el diseño de los futuros transportes lunares.
FLIP viajará a la Luna antes que los vehículos tripulados
Antes de enviar el CLV-1, Astrolab tiene previsto realizar una misión de demostración con un rover más pequeño denominado FLIP, siglas de FLEX Lunar Innovation Platform.
Su lanzamiento está programado para finales de 2026, integrado en la misión Griffin Mission One de Voyager Technologies.
El objetivo será comprobar directamente sobre la superficie lunar diferentes tecnologías que posteriormente utilizará el CLV-1.
Entre los componentes que compartirán ambos vehículos figuran las ruedas, las baterías, las cámaras y los sistemas de comunicación.
FLIP también recopilará información sobre las condiciones ambientales del polo sur lunar.
Esta misión permitirá comprobar cómo se comportan los sistemas en condiciones reales, algo que no puede reproducirse completamente en los laboratorios terrestres.
Por qué se prueban primero los robots pequeños
Un vehículo de exploración lunar puede funcionar correctamente durante cientos de horas de ensayo en la Tierra y encontrarse con problemas inesperados al llegar a la Luna.
La gravedad reducida, el polvo fino y las temperaturas extremas afectan al comportamiento de los materiales y los componentes electrónicos.
Enviar primero un robot de demostración permite evaluar tecnologías esenciales antes de utilizarlas en un vehículo que transportará astronautas.
Además, los datos recogidos pueden ayudar a modificar diseños y reducir riesgos durante las misiones posteriores.
Pegasus: el nuevo vehículo lunar desarrollado por Lunar Outpost
La segunda empresa encargada de desarrollar vehículos tripulables para la futura base lunar es Lunar Outpost.
Su propuesta se denomina Pegasus y representa una evolución del concepto Eagle LTV, desarrollado anteriormente por la compañía.
Pegasus está concebido como un transporte ligero para recorrer el polo sur lunar y apoyar las actividades de exploración.
La empresa ya ha fabricado varios prototipos y maquetas destinados a evaluar el diseño.
Recientemente entregó una tercera maqueta estática al Centro Espacial Johnson para realizar pruebas con astronautas.
Durante estos ensayos, los participantes utilizaron trajes espaciales presurizados para comprobar la accesibilidad, la comodidad y la disposición de los elementos del vehículo.
Las ruedas de Pegasus se probarán en un terreno lunar simulado
Uno de los próximos pasos será evaluar el comportamiento de sus ruedas mediante pruebas de tracción y movilidad.
Los equipos de Lunar Outpost acudirán al Centro de Investigación Glenn de la NASA, donde analizarán cómo responde el sistema sobre superficies que reproducen características del suelo lunar.
El diseño utiliza ruedas de malla metálica con propiedades elásticas.
Esta solución busca ofrecer resistencia y capacidad de adaptación a un terreno irregular sin depender de neumáticos convencionales llenos de aire.
En la Luna, las condiciones de vacío y las temperaturas extremas obligan a utilizar soluciones diferentes a las de los vehículos terrestres.
Los resultados permitirán ajustar aspectos como la tracción, la estabilidad y la capacidad para superar obstáculos.
Un robot de Lunar Outpost ya ha trabajado en la Luna
La experiencia de Lunar Outpost no se limita a los ensayos terrestres.
En 2025, su pequeño vehículo robótico MAPP, denominado Mobile Autonomous Prospecting Platform, operó en el polo sur lunar.
La misión permitió probar diferentes sistemas que posteriormente podrán incorporarse a Pegasus.
Entre ellos destacan el control térmico automático, las cámaras de navegación y el software empleado para operar el robot a distancia.
Estas pruebas aportan información sobre el funcionamiento real de componentes que deben resistir las condiciones ambientales de la Luna.
La compañía tiene previsto lanzar un segundo vehículo MAPP a principios de 2027 para continuar desarrollando tecnologías aplicables a su futuro rover tripulado.
Cuántos kilómetros podrán recorrer los nuevos vehículos lunares
La movilidad será uno de los elementos esenciales de la futura base lunar.
Los vehículos destinados a transportar astronautas tendrán que cubrir distancias suficientes para realizar investigaciones lejos de las instalaciones principales, pero también conservar energía para regresar con seguridad.
La NASA ha definido varias capacidades operativas para los vehículos LTV.
| Característica | Capacidad prevista |
| Recorrido diario mediante control remoto | Hasta 6 kilómetros |
| Autonomía con una carga de batería | Hasta 10 kilómetros |
| Transporte de muestras y herramientas | Hasta 80 kilogramos |
| Actividades extravehiculares que podrán apoyar | Hasta 3 por misión Artemis |
| Entorno principal de operaciones | Polo sur lunar |
| Llegada prevista de los vehículos | Hasta 2028 |
Los datos corresponden a las capacidades previstas para los vehículos lunares y no deben interpretarse como resultados ya demostrados en la superficie.
Una de las principales ventajas será la posibilidad de utilizarlos remotamente desde la Tierra antes de que lleguen las tripulaciones.
Cómo podrán conducirlos desde la Tierra
Durante las fases sin astronautas, los vehículos podrán recibir instrucciones desde centros de control terrestres.
Los equipos utilizarán cámaras, sensores y sistemas de navegación para estudiar el terreno y planificar los desplazamientos.
Sin embargo, conducir un vehículo en la Luna no es exactamente igual que manejar un coche por control remoto.
La distancia entre ambos cuerpos provoca un retraso en las comunicaciones, por lo que las instrucciones no pueden ejecutarse con la inmediatez de un mando conectado a un dispositivo cercano.
Esto exige desarrollar sistemas de asistencia, planificación y seguridad capaces de gestionar desplazamientos con comunicaciones limitadas.
Los futuros vehículos también deberán conservar energía durante periodos en los que no dispongan de condiciones favorables para recargar sus baterías.
El mayor desafío: sobrevivir a temperaturas de 203 grados bajo cero
El polo sur lunar es uno de los entornos más difíciles para la exploración robótica.
Algunas regiones reciben luz solar durante largos periodos, mientras que determinados cráteres permanecen en sombra permanente.
En estas zonas, las temperaturas pueden descender hasta aproximadamente -203 °C.
El frío extremo representa un desafío para las baterías, los sistemas electrónicos y los materiales utilizados en los vehículos.
La NASA quiere comprobar cómo funcionan los rovers cuando se desplazan entre áreas iluminadas y regiones permanentemente oscuras.
También será necesario estudiar cómo afecta el terreno a la tracción y qué cantidad de energía requiere cada desplazamiento.
El problema del polvo lunar
Otro desafío es el regolito, una capa de fragmentos minerales y polvo que cubre gran parte de la superficie lunar.
A diferencia de muchos granos de arena terrestres, las partículas lunares pueden presentar formas angulosas y propiedades abrasivas.
Este material puede adherirse a diferentes superficies y provocar desgaste en mecanismos móviles.
Por ello, las ruedas, juntas, sistemas de protección y componentes expuestos deberán diseñarse para resistir un uso prolongado.
Resolver estos problemas será fundamental si se pretende utilizar los vehículos durante numerosas misiones y no únicamente en expediciones de corta duración.
Cuándo llegarán los robots a la Luna
La NASA ha presentado un calendario escalonado para introducir los diferentes vehículos en el polo sur lunar.
Algunas misiones servirán para probar componentes, mientras que otras estarán directamente relacionadas con la preparación de la futura base.
| Fecha prevista | Misión o acontecimiento |
| Finales de 2026 | Lanzamiento previsto del rover FLIP |
| Finales de 2026 | Revisión preliminar del diseño de CLV-1 |
| Principios de 2027 | Segunda misión del robot MAPP |
| 2027 | Misión lunar del rover VIPER |
| Finales de 2027 | Entrega prevista del hardware de vuelo de los vehículos LTV |
| Hasta 2028 | Transporte de los vehículos tripulables al polo sur lunar |
Los calendarios espaciales están sujetos a modificaciones derivadas de las pruebas técnicas, la disponibilidad de lanzadores y otros factores operativos.
Por tanto, estas fechas representan los objetivos anunciados y no garantizan que todas las misiones se desarrollen exactamente según lo previsto.
Blue Origin transportará los vehículos lunares en 2028
La NASA ha encargado a Blue Origin el transporte de los vehículos LTV hasta el polo sur lunar mediante su programa de servicios comerciales de carga.
La entrega está prevista para 2028.
El contrato forma parte de la iniciativa Commercial Lunar Payload Services (CLPS), que permite utilizar empresas privadas para transportar instrumentos y equipos a la superficie de la Luna.
En este modelo, las compañías desarrollan determinados servicios de transporte y la agencia espacial contrata su utilización para misiones concretas.
La estrategia busca ampliar las capacidades disponibles y aprovechar diferentes soluciones comerciales de exploración lunar.
La llegada de los vehículos antes de las misiones tripuladas permitirá estudiar el terreno y preparar algunas de las operaciones que posteriormente realizarán los astronautas.
Por qué la NASA quiere construir una base en el polo sur de la Luna
La elección del polo sur responde principalmente a sus características científicas y al posible acceso a recursos.
Una de las principales ventajas es la existencia de regiones permanentemente sombreadas donde podría conservarse hielo de agua.
Este recurso resulta especialmente interesante para desarrollar sistemas que reduzcan la dependencia de suministros transportados desde la Tierra.
Además, el polo sur presenta terrenos geológicamente diversos que pueden ayudar a investigar la historia de la Luna.
Los vehículos robóticos permitirán explorar regiones alejadas de los puntos de aterrizaje y obtener muestras para su posterior análisis.
Qué significa realmente una base lunar permanente
Una base permanente no implica necesariamente que haya astronautas viviendo en ella sin interrupción desde el primer momento.
El concepto se refiere al desarrollo progresivo de instalaciones, infraestructuras y capacidades que permitan mantener operaciones científicas durante periodos cada vez más prolongados.
En las primeras fases, es probable que gran parte de las actividades dependan de robots y sistemas automáticos.
Las expediciones humanas podrán utilizar posteriormente esos equipos para realizar investigaciones y ampliar las instalaciones.
La transición hacia una presencia continuada dependerá de avances en energía, comunicaciones, protección frente a la radiación y sistemas de soporte vital.
Qué relación tiene la base lunar con las futuras misiones a Marte
La Luna será también un escenario para probar tecnologías que podrían utilizarse en expediciones humanas a Marte.
Aunque ambos cuerpos presentan diferencias importantes, comparten algunos desafíos relacionados con el aislamiento, la movilidad, la energía y el aprovechamiento de recursos locales.
Los vehículos lunares permitirán estudiar la fiabilidad de sistemas que tendrán que funcionar durante largos periodos lejos de la Tierra.
Entre las tecnologías que podrían resultar útiles para Marte se encuentran:
- Vehículos capaces de operar de forma autónoma.
- Sistemas de navegación sobre terrenos desconocidos.
- Equipos resistentes a temperaturas extremas.
- Tecnologías de almacenamiento y gestión de energía.
- Sistemas de comunicación y control remoto.
- Procedimientos de exploración y recogida de muestras.
La experiencia adquirida en la Luna ayudará a identificar problemas técnicos antes de afrontar misiones mucho más lejanas.
Sin embargo, las condiciones marcianas también presentan desafíos propios, como la presencia de una atmósfera tenue y tormentas de polvo.
Por tanto, las tecnologías lunares deberán adaptarse antes de utilizarse en otros planetas.
Qué falta para que estos vehículos puedan trabajar en la Luna
Aunque los avances anunciados en octubre de 2026 representan un paso importante, los vehículos tripulables todavía no están preparados para comenzar sus operaciones lunares.
Astrolab y Lunar Outpost continúan trabajando en sus diseños y deberán completar nuevas pruebas.
Durante las próximas semanas, ambas empresas evaluarán las ruedas y los sistemas de movilidad en las instalaciones del Centro Glenn.
También realizarán ensayos de conducción con prototipos y tripulaciones equipadas con trajes espaciales.
La revisión preliminar del diseño de Pegasus está prevista para octubre, mientras que Astrolab tiene previsto completar la de CLV-1 antes de terminar diciembre.
El objetivo de ambas compañías es entregar el hardware preparado para vuelo a finales de 2027.
Solo después de superar los controles técnicos y completar las operaciones de transporte podrán comenzar las actividades previstas en la Luna.
La actualización del 20 de octubre muestra que el desarrollo de una base lunar dependerá de mucho más que enviar astronautas y módulos habitables. Antes será necesario conocer el terreno, localizar recursos, probar vehículos y demostrar que pueden seguir funcionando en uno de los entornos más extremos del Sistema Solar. Los robots que ahora se ensayan en laboratorios terrestres serán los encargados de realizar buena parte de ese trabajo inicial, preparando el camino para que las futuras expediciones humanas puedan permanecer en la Luna durante periodos cada vez más largos.
