Las 4 experiencias que no te pueden faltar en un viaje a Marruecos

Las 4 experiencias que no te pueden faltar en un viaje a Marruecos

La frontera entre Marruecos y España es uno de los cruces terrestres más pequeños del mundo. Sin embargo, dada cercanía territorial e histórica, más de medio millón de españoles van a Marruecos anualmente con fines vacacionales; esto según cifras de la Embajada del Reino de Marruecos en Madrid.

Marruecos es uno de los puntos que conecta África con Europa, además fue colonia española y francesa. En él habitan una mezcla de costumbres árabes, bereberes, africanas y europeas que lo vuelve un destino culturalmente único. Estas son algunas de las experiencias que hacer que no te puedes perder al visitar Marruecos.

Prueba la shisha con las esencias más puras

Se trata de un dispositivo diseñado para calentar agua y mezclar su vapor con el humo de la esencia que se desea para así obtener un producto final más refinado. Básicamente se trata de fumar con la acción del vapor de agua. Encontrarás que hay variedad de shishas para escoger. La mayoría son de vidrio, cerámica, madera o acrílico y vienen en diferentes tamaños, formas y decoraciones para cumplir todos los gustos.

También te darás cuenta que algunos le llaman shisha, pero otros nombres populares son hookah, narguile, bong, pipa de agua o simplemente pipa. Estas pipas son versátiles, sirven para fumar esencias especializadas, pero también se pueden usar para disfrutar de tabaco y cannabis. Pero en Marruecos encontrarás las esencias más puras con sabores y aromas orientales y africanos

Podrás conseguir las esencias para usar en tu shisha en los zocos (mercadillos populares) de ciudades como Marrakech, Tánger, Casablanca, Fez y Agadir; aunque también puedes comprar en tiendas especializadas para una experiencia más exclusiva.

Calle de Marruecos

Degustar un exquisito plato de cuscús

Se trata de un platillo árabe hecho a base de sémola de trigo que se prepara en vaporeras. En España se puede conseguir, pero nada como comerlo con los sabores propios de Marruecos.

Es común encontrar diferentes recetas de cuscús; lo más común es como como guarnición de un estofado de verduras y carne que se prepara con el famoso ras el hanout, un condimento que mezcla hasta 30 especias para crear un sabor fuerte e inconfundible.

Sin embargo, para el gusto de los turistas españoles últimamente se ha hecho popular un plato que combina lo mejor de los mundos, pues mezcla el cuscús con jamón ibérico y langostinos para ofrecer un platillo más familiar al paladar, pero también mucho más lujoso.

Regatea en un zoco

Y hablando de zocos pues que venga esta experiencia; en España no somos muchos de regatear, pero es que en Marruecos el comercio popular es así. En los zocos de las grandes medinas (barrios) pregunta el precio de lo que quieras y comienza una guerra por obtener el mejor precio posible.

Quedarás sorprendido por la belleza de los productos, las rebajas que obtendrás y por las habilidades matemáticas de estos comerciantes que han negociado por generaciones.

Algo a tener en cuenta es que conseguirás mejores descuentos en las especialidades de la ciudad. Por ejemplo en Rabat las alfombras son el producto por excelencia, en Casablanca es la marroquinería y Marrakech el cuero.

Recorre la gran medina de Fes el Bali

Esta es probablemente la medina más famosa de Marruecos; dicen que si no se te perdiste en sus calles realmente no conociste a Marruecos y su gente.

De hecho, es considerada como la zona peatonal más grande del mundo, lo que significa que es un recorrido que se hace exclusivamente a pie. Se esconde tras unos muros que conservan perfectamente sus tintes medievales y que de entrada revelan la premisa de que la ciudad se quedó en el tiempo.

El hecho de poder pasar un día entero y no ver ni un coche, además de escuchar el bullicio típico de un mercado lleno de tantas artesanías ayuda a generar la experiencia de viaje en el tiempo que muchos buscan al visitar esta medina.

Y con esta han sido cuatro, pero visitar un hammam, ir a la ciudad imperial de Rabat, conocer el pueblo azul de Chefchaouen, e incluso alojarse en un riad (así sea por solo una noche) son experiencias únicas de un viaje a Marruecos que completan el álbum de fotografías y vivencias de un viaje perfecto.

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